jueves, 22 de enero de 2009

Escalivada con Butifarra blanca y negra

Prefacio:

Hacía ya un tiempo importante desde la última vez que publiqué algún plato o comentario en el blog, pero desde que Alicia y yo tomamos la decisión de volver a España, no he tenido cabeza para muchas cosas, entre ellas cocinar y escribir, y aunque la fecha del viaje se me viene encima, estoy aprovechando unos días de vacaciones en el trabajo para retomar la actividad en la cocina y en el blog.

Estos han sido días raros, en ocasiones me encuentro soñando con la llegada España y especialmente con algunos de los platos que tanto disfrutaba allá y otros momentos con la sensación de añoranza por las comidas que ya no podré probar.

Para recordar mi días en España antes de volver, comparto con ustedes una receta que probé en Barcelona y que me cautivó. Se trata de Escalivada con Butifrarra negra y blanca.

La escalivada es plato de verduras asadas, su nombre proviene del verbo catalán escalivar, que quiere decir asar a la brasa. Por su parte, butifarra es la palabra catalana para embutido, la blanca es una espcie de salchicha o chorizo parrillero y la negra es como una morcilla.

Este es un plato que se disfruta mejor en una parrilla o barbacoa al aire libre y con amigos y familiares. Los amigos venezolanos no se preocupen por donde podrán encontrar las butifarras, en cualquier tienda de la Montserratina se consiguen.

Ten a mano:
  • 2 berenjenas
  • 2 pimientos rojos
  • 2 cebollas pequeñas
  • 1 tomate
  • 1 Butifarra blanca (En Venezuela usar dos porque son mas pequeñas)
  • 1 Butifarra negra (En Venezuela usar dos porque son mas pequeñas)
  • Aceite de oliva
  • Sal

Manos a la obra:
Lo primero lavar todas las hortalizas y secarlas bien. Luego se rocian con aceite de oliva y, si es posibe, se asan a las brasas dando vueltas hasta que estén cocidas. Si no se dispone de una parrilla o barbacoa, se pueden hacer al horno o directamente sobre el fuego de la hornilla si se tiene una cocina de gas o butano.

Una vez cocidas las verduras, se pueden envolver en boslsas plásticas por separado para facilitar el proceso de pelarlas, yo particularmente no lo hago. Después de reposar unos minutos se procede a retirar la piel, es buena idea tener cerca un perol o cuenco con agua para desahecerse de la piel y semillas del pimentón que se suelen pegar a los dedos.

Mientras tanto se pueden poner las butifarras al fuego para cocinarlas, si no se dispone de parrilla, se pueden hacer a la plancha o en un grill.

Para finalizar, se cortan las hortalizas peladas en tiras y se aderezan con sal y aceite de oliva, también se puede agregar ajo picado.

Se puede acompañar con Alioli, cuya receta pueden encontrar en este blog.

Variaciones sobre un mismo tema:
Las variaciones en este plato pasan por las hortalizas que se pueden poner al fuego, se pueden agregar calabacines o zanahorias pequeñas, no es lo típico pero quedan bien. A los gallegos les agradará agregar pimientos de padrón, aunque estos suelen prepararse fritos. Si no encuentras butifarras, cámbialas por chorizos parrileros, morcillas o el embutido típico del lugar donde te encuentres.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Tomates rellenos de ricotta al pesto



Si algo bueno queda de las dietas, a demás de los kilos perdidos, es la necesidad de inventarse nuevas recetas para variar el menú y no abandonar en la primera semana presa del tedio y el aburrimiento.

Bajo la presión del hambre y la necesidad de salir de la rutina del pollo a la plancha y las ensaladas de atún, parí esta receta que, curiosamente sólo preparo cuando me someto a algún régimen de alimentación para perder peso, pero que vale para degustarla.

Estén a dieta o no, aquí les dejo los ingredientes y los pasos.

Ten a mano
2 tomates manzanos
250 gramos de ricotta
1 diente de Ajo
1 o 2 nueces peladas
Albahaca
Sal
Aceite de oliva

Manos a la obra
Corta la parte superior del tomate como si le quitaras la tapa y con una cuchara vacíalo quitándole la pulpa. Prepara un pesto triturando el ajo, la sal, la albahaca y las nueces y agregando luego, poco a poco, aceite de oliva. Mezcla la ricotta con el pesto y rellena los tomates con la mezcla. Decora con una hoja de albahaca sobre el tomate y un poco de aceite de oliva sobre el plato.

Variaciones sobre un mismo tema
Se puede hacer sin usar pesto, solamente triturando las hojas de albahaca y mezclándolas con la ricotta y un poco de aceite de oliva. También se puede hacer utilizando un pesto de rúgula. Otra opción interesante sería gratinarlos.

Cous Cous de Cordero


Estaba yo un fin de semana protagonizando esa sana costumbre de leer en el baño, cuando encontré una pequeña reseña que hacía Rosanna Di Turi en la revista Todo en Domingo. Di Turi comentaba sobre un pequeño local en Caracas que se especializaba en pastelería francesa y donde los sábados se servía un delicioso Cous Cous de Cordero preparado con una receta familiar y servido a la manera tradicional, en tajine.

Nada más salir del baño, inicié sesión en Facebook para organizar con algunos amigos una visita Le St. Tropez un sábado para probar el Cous Cous de Cordero. El resultado fue todo un éxito, si habitan en Caracas o están de visita no dejen de ir, está en la Avenida Ávila de La Florida.

sábado, 5 de julio de 2008

Ensalada de lechugas y hortalizas

Prefacio
Esta semana salí a almorzar con unos amigos del trabajo, veníamos de asistir al funeral de la madre de un compañero, así que los ánimos estaban un poco caídos, por lo que optamos por un lugar diferente. Por recomendación de Sandra, pedí pasta "Al modo mio", que básicamente era bastones de berenjena, zanahoria y calabacín junto a algunos champiñones, todo salteado y servido con pasta corta, plumitas para más señas, le sumas un poco de queso parmesano, aceite de oliva y un poco de pimienta recién molida.

De vuelta a casa pensaba en qué preparar para la cena y recordé una ensalada que suelo preparar y se me ocurrió unir ambas recetas. Mi ensalada constaba de cebollas, trozos de salchicha (estilo Frankfurt) y queso blanco todo salteado sobre un mix de lechugas, se adereza sólo con sal, pimienta y aceite. Al llegar, puse manos a la obra.

Ten a mano

  • ½ Berenjena
  • ½ Calabacín
  • ½ Cebolla
  • 6 Champiñones
  • 1 o 2 Salchichas (tipo Frankfurt)
  • Lechuga
Manos a la obra
Corta en bastones la berenjena, el calabacín, la zanahoria y las salchichas, corta la cebolla en juliana y trocea los champiñones. Saltea la cebolla, luego añade la zanahoria, la berenjena, el calabacín y la salchichas, de último añade los champiñones, agrega sal y pimienta y reserva. Lava las lechugas, córtalas, sirve en una ensaladera y añade sal y aceite. Finalmente coloca los vegetales salteados y los trozos de queso.

Variaciones sobre un mismo tema
Una novedad interesante puede ser hacer un vinagreta de parchita (maracuyá) o naranjas. El mismo sofrito puede acompañar pasta, de hecho originalmente era una receta de pasta. En estos días piqué los mismos ingredientes en cubos y realicé un arroz con el sofrito, se me ocurre que también podría acompañar un cuscus.

jueves, 19 de junio de 2008

Crema de hinojo


Prefacio:

Aunque yo nunca he sido muy amigo de la sopa, tengo una debilidad por las cremas, supongo que lo que no me gusta es ese montón de comida nadando en el plato sin ningún orden, que puedo decirles, soy de signo Virgo y eso te deja ciertas manías.

Hace aproximadamente año y medio, asistí a una extramuros con los compañeros de la viceprecidencia de marketing de la empresa en la que trabajo, en el almuerzo nos sirvieron una crema de una verdura que hasta ese momento para era prácticamente desconocida para mí, se trata del hinojo. Me fascinó y en cuanto pude intenté reproducirla y cómo prácticamente todas las cremas tienen la misma base no fue muy complicado dar con la receta, aquí la comparto con ustedes.

Ten a mano
2 bulbos de hinojo
1/2 cebolla
2 tazas de caldo de pollo, gallina o vegetales
1/2 taza de crema de leche

Manos a la obra
Corta la cebolla en cubos y sofríe en aceite hasta que transparente. Corta los bulbos de hinojo y sofríe junto a la cebolla, agrega el caldo y deja cocinar hasta que el hinojo esté tierno. Agrega la crema de leche, sal y pimienta al gusto, licua y sirve.

Sirve acompañado de crutons de casabe saborizado con ajo y perejil y cubos de queso blanco fresco.

Variaciones sobre un mismo tema
Cambia el hinojo por auyama o calabaza, o por cualquier otra verdura de tu preferencia.

jueves, 24 de abril de 2008

Casabe tostado saborizado

Prefacio:
Aunque no recuerdo muy bien dónde ni cuándo, en una ocasión me sirvieron en un restaurate caraqueño casabe con ajo y perejil en sustitusión del tradicional pan con ajo que suele servirse para acompañar la comida y que termina convirtiéndose en tentempié mientras se espera la llegada del primer plato.

En mis últimas vacaciones, me lo volvieron a servir en el retaurante El Almendrón de la posada Sietemares en el estado Vargas. En esta ocasión el artilugio criollo me cautivó y a penas llegué a casa me puse a intentar repetirlo y en el camino se me ocurrieron otras versiones que espero les gusten.

Para los que no están en Venezuela, aunque el casabe no tiene sustitución, podrían probar hacer unas delgadas tiras de masa de pizza y saborizarlas con la misma técnica después de hornearlas.

Ten a mano:
Versión ajo y perejil
  • Una torta o rueda de casabe
  • Aceite
  • Media cabeza de ajo
  • Perejil
  • Sal
Versión "Aglio, olio e peperoncino"
  • Una torta o rueda de casabe
  • Aceite
  • Media cabeza de ajo
  • Peperonchinoi seco
  • Sal
Versión pesto
  • Una torta o rueda de casabe
  • Aceite
  • 3 dientes de de ajo
  • Albahaca
  • Piñones
  • Queso parmesano rallado
  • Sal
Manos a la obra:
Versión ajo y perejil
En un mortero tritura ligeramente los ajos y pica finamente el perjil. En una sartén sofríe a fuego medio los ajos y retira cuando empiecen a dorarse, agrega el perejil. Con el aceite aromatizado baña el casabe, agrega abundante sal y hornea hasta que quede tostado.

Versión "Aglio, olio e peperoncino"
En un mortero tritura ligeramente los ajos. En una sartén sofríe a fuego medio los ajos y el peperoncino, retira cuando los ajos empiecen a dorarse. Con el aceite aromatizado baña el casabe, agrega abundante sal y hornea hasta que quede tostado.

Versión pesto
En un ayudante de cocina tritura las hojas de albahaca, los ajos, queso parmesano y los piñones, previamente tostados, con aceite de oliva. Con el pesto baña el casabe, agrega abundante sal y hornea hasta que quede tostado.

Variaciones sobre un mismo tema:
Una versión interesante sería sofreir cebolla y ajíes dulces en aceite onotado. Inspirado en mis herencia gallega, sofreir un poco de chorizo y con el aceite, y los trozos de chorizo, bañar el casabe. Si se les ocurre algo diferente pónganlo en los comentarios.

Empanada gallega de pollo

Prefacio:
Empeñado en que revele los secretos de la cocina familiar, mi amigo Ezequiel me increpó para que publicara entre otras, la receta de la empanada gallega.

Esta preparación la aprendí de mi madre, que curiosamente no es gallega sino catalana, pero ella la aprendió de mi abuela paterna que si era gallega de pura cepa. En resumidas cuentas la receta proviene de Galicia.

En casa la empanada gellega solía ser la comida de paseos y días de campo y se solía prepara un par de ellas, una de pollo y otra de calamares. En esta oportunidad les dejo la receta de la versión aviar aunque en términos generales la técnica y el resto de los ingredientes son los mismos. Háganla de un día para otro, los sabores se intensifican y la experiencia es mucho mejor.

¡Zeq, si la preparas invítame a probar!

Ten a mano:
Para la masa
  • 6 tazas de harina de trigo
  • 300 gramos de mantequilla
  • 3 huevos
  • sal
Para el relleno
  • 3 tomates
  • 2 cebollas
  • 2 pimientos (uno rojo y uno verde)
  • 1 pollo deshuesado
  • 1 ó 2 dietes de ajo
  • Una cucharada de pimentón español (pimentón en polvo)
Manos a la obra:
Para preparar la masa se coloca la harina en un tazón, se agrega una cucharadita de sal, se mezcla y se forma un volcán. Detro se vierten los huevos y la mantequilla derretida. Se amasa hasta que la mezcla no se pegue a los dedos. Se tapa con un paño limpio y se deja reporsar.

Para el relleno, se trocea el pollo, se cortan las cebollas y los pimientos en julianas y los tomates en cuadros. Se pone a calentar un chorrito de aceite en un caldero o cacerola y se sofie el ajo, se retira y se sella el pollo y se reserva. Luego se sofrien las cebollas hata que transparenten, siguen los pimientos, el pollo, el pimiento en polvo y los tomates. Se sazona y se deja cocinar unos 15 minutos a fuego lento.

Para armar la empanada se estira la masa y recortan dos rectángulos, uno más grande que el otro. Se engrasa una bandeja de hornear y se coloca primero el trozo más grande de masa. Se rellena con el giso y luego se coloca el trozo restante de masa a manera de tapa, luego se doblan los bordes sobrates de la base untados con agua para que pegue mejor y quede bien cerrada la empanada. Con un tenedor se hacen pequeños ajugeros a la tapa de la empanada para evitar que el vapor del giso la rompa. Finalmente se pinta la empanada con una mezcla de huevo y aceite para que tome un color dorado.

Se hornea a temperatura media por unos 15 a 20 minutos o hasta que la masa esté dorada.

Variaciones sobre un mismo tema:
Las posibilidades de variar cuando hablamos de empanadas son inmensas, se puede hacer la tradicional empanada de bacalao con uvas pasas incluidas, también se puede rellenar con un giso de pulpo o atún, en Venezuela valdría la pea probar un relleno de cazón.

Dos datos interesates, mi tía Camen le pone chorizo al guiso, lo que le da un sabor muy gallego. El segundo, en mi casa se acostumbraba hacer con la masa sobrante cilindros de masa para decorar la empanada.
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